Emil Stefani: «En un mundo que nos dice que todo ya fue explorado, descubrir lo contrario es profundamente inspirador.»

Por Enrique Marmentini | 17 DIC 2024


Habiendo realizado en septiembre recién pasado el primer ascenso del cerro Ambrosio Este (2640 mts) -en los Campo de Hielo sur- conversamos con el glaciólogo, explorador y andinista chileno Emil Stefani (32), quien ha ido desde las eternas soledades de los Andes centrales hasta los laberínticos fiordos, glaciares y bosques de la más remota patagonia. Aquí, sus reflexiones en torno a la exploración, las motivaciones para ir tras lo poco común, los grandes referentes y los amigos.

Emil Stefani fotografiado por David Cossio

Emil, ¿por qué la exploración en la Patagonia o lo inexplorado en general?

Porque la Patagonia es un lugar donde queda demasiado por explorar, donde quedan todavía demasiados territorios vírgenes, como valles y fiordos, y sobre todo cumbres -muchas cumbres- sin ascensos. Es una tierra inexplorada que llama a ir a conocerla, explorarla, es algo que ya casi no se puede hacer en este siglo. Es un remanente del pasado, por así decirlo.

En cuanto al por qué explorar lo inexplorado, yo creo que se conjugan distintas cosas: evidentemente, están las ganas de conocer un lugar nuevo, que nadie ha conocido; un sentido de la aventura; un sentido de ponerse a prueba, de cómo voy a reaccionar en este escenario donde no hay nada, nadie, donde hay poca información; y también está el atractivo de un desafío deportivo, logístico, físico y mental que significa ir a estos lugares inexplorados. 

No es lo mismo hacer una ruta que se sube mucho o se ha subido varias veces en los Andes Centrales que hacer algo se ha subido solo un puñado de veces o nunca, y del cual haya muy poca información. El desafío es mucho mayor, porque tienes que meterte a investigar con las imágenes satelitales que hayan o los relatos si los hay -porque a veces ni siquiera es eso.

Ya en términos más personales creo que hay en mí una búsqueda de sentido de habitar un planeta que todavía guarda espacio para cierto romanticismo y sentido de la aventura. En el colegio siempre se nos enseñó que todos los continentes, los polos y las cumbres más altas habían sido explorados, y en ese mundo que te presentan -donde ya todo se hizo- es bastante desalentador y poco romántico. Te das cuenta de que lo que te contaron en el colegio, o lo que te contó tu familia, o lo que te contó la sociedad -en términos generales- no era tan cierto. Efectivamente, se ha llegado ya a los polos y a las cumbres más altas, pero así como que todo está explorado no es cierto; y de ahí surge una visión donde en el mundo actual todavía hay espacio para la aventura genuina y exploratoria, como las de los exploradores del siglo XX o XIX o antes. Siento que la exploración es finalmente sostener o validar una visión del planeta y de cómo lo queremos habitar.

Registro de la expedición reciente a Campo de Hielo Patagónico sur, en donde Agustín Ferrer, Emil Stefani y Martín Hurtado, lograron el primer ascenso del Cerro Ambrosio Este, montaña que no registraba ascenso por sus difíciles condiciones de acceso y clima extremo.

¿Se puede llegar a ser realmente minimalista en este tipo de expediciones?

Yo creo que sí. Siempre hay espacio para ir aligerándonos la carga en expediciones, incluso las de largo aliento. Ahora, evidentemente no puedes ir en estilo alpino como se iría, por ejemplo, a la sur del cerro Arenas, tienes que llevar un mínimo de carga solo por la comida, partiendo por eso. Hay que ser realistas y entender que no puedes ir con solo diez kilos de peso a meterte treinta días a Campo de Hielo. Pero sí creo que todavía queda mucho por mejorar, al menos de mi parte. Siento que todavía puedo ser más eficiente. 

Respecto al uso de depósitos previos en expediciones de largo aliento para alivianar las cargas, ¿cómo lo ves?

Yo siempre creo que depende de lo que quieras hacer  y el contexto: cuando Besser, Fica y compañía hicieron la travesía Transpatagónica (primera travesía integral del Campo de Hielo Sur en 1999) ellos dejaron un depósito previo. En ese momento, esa decisión tenía total sentido: era otra época, las herramientas y el conocimiento logístico eran distintos, y esa expedición tenía un significado que trascendía lo deportivo. Había incluso un tema de soberanía que la hacía especial. Pero para mí, en una expedición lo ideal es ir por las propias y arreglárselas con los propios medios, porque eso también es parte del desafío. Al final estamos de acuerdo con que estamos jugando, no hay ningún motivo real de por qué ir a meterse allá. Es como un arte, y si entendemos que es un juego -y por amor al arte- y que no tiene ningún sentido práctico, yo por lo menos soy de la opinión que seamos puristas en el juego y juguémoslo con todas las de la ley.

Refugio O´higgins, construido por el Centro de Estudios Científicos (CECS) por orden de la DGA como una forma de estimular el desarrollo de expediciones a Campo de Hielo Sur y favorecer la investigación científica.

Una infraestructura robusta -en términos de cantidad de refugios de montaña distribuidos en el territorio-, ¿fortalecería la capacidad de exploración?

Definitivamente. Igual hay un tradeoff entre mientras más tengas refugios, más gente va a empezar a llegar y se van a abrir más rutas, se van a empezar a subir cerros que no se habían subido y comenzará a llegar gente que a ser que no estuviera el refugio no iría. Entonces van a empezar a llegar nuevos actores al juego y eso me parece que está bien. 

Por otro lado, eso va dañando un poco esta imagen de este lugar abandonado, salvaje, remoto, que es también lo que nos llama la atención(…)sí me parece bien que tengamos más infraestructura de montaña -más refugios y todo- pero de manera bien pensada. No es llegar y poner un refugio en cualquier lugar y llenar de refugios. Hay que entender que lo que estamos haciendo allá tiene consecuencias importantes; estás cambiando el territorio y no es cualquier territorio, es de los pocos lugares inexplorados o poco explorados que van quedando en el planeta.

En este tipo de expediciones de gran envergadura, donde la infraestructura es escasa o inexistente, ¿cómo es la relación con la Armada o Ejército de Chile?, ¿Se coordinan con ellos?

Yo tengo entendido que en las expediciones de los sesentas, de Marangunic, de Shipton, la Transpatagónica(…) si miras las fotos de las misiones de Shipton, o el documental de (Pablo) Besser, eran con apoyo de la Armada. La Armada los llevaba a estos lugares, les iba a dejar los depósitos. Eso ya no pasa allá, no sé bien por qué. Creo que ya no pasa porque el Ejército ahora tiene esas capacidades instaladas, tiene su rama de montaña, tiene sus montañistas, van al volcán Lautaro en helicóptero… Ellos tienen sus programas y planes.

Sería excelente que ese apoyo todavía existiera. Yo ahora estoy tratando de planificar dos expediciones a la Antártica y hemos tratado de ponernos en contacto con la Armada. No hay ninguna posibilidad, siendo que la Antártica tiene todo un tema de soberanía importante. Son varios los países que están reclamando el mismo territorio, entre ellos Argentina -que reclama el mismo que el chileno- pero mover uno de esos buques significa mucha plata, millones de dólares.

Aproximación a la cumbre del Cerro Innominado en Campo de Hielo Norte. Foto: David Cossio S.

¿Cuál es tu relación con la generación anterior de exploradores?

Qué compleja pregunta. Por un lado hay varios que para mí son referentes. Está Cedomir Marangunic, que es geólogo y glaciólogo. Cedomir Marangunic realizó ascensos con Eric Shipton, uno de los exploradores más importantes del siglo XX que hizo muchas cosas en Patagonia. Cedomir ya tiene 87 años. Nosotros fuimos a hablar con él antes de irnos a Campo de Hielo Sur. El primer y único ascenso al Cerro O’Higgins (aledaño al cerro Ambrosio) lo realizó él. Lo fuimos a ver a su oficina y nos mostró fotos de ese ascenso. 

Ahora el cerro al que nosotros subimos, el Ambrosio Este, está al lado del Cerro O’Higgins, entonces fue súper lindo que nos haya mostrado fotografías y que después nosotros hayamos subido el cerro al lado, 64 años después.

Gino Casassa, Director del Instituto Nacional Antártico Chileno, también es para mí un referente. 

Con el que más hablo, el más cercano, profesor guía de mi tesis de Máster -que también es glaciólogo- es Camilo Rada. Es chistoso porque Marangunic tiene 87, Gino debe tener como 64, y yo creo y Camilo debe tener unos 45, entonces tienes como 20 años entre cada uno, son los tres glaciólogos y son los tres súper exploradores, todos con muchos primeros ascensos.

El más cercano y el que más me inspira es Camilo Rada,  que encuentro que es un gallo que hace muchas cosas, es súper humilde, súper inteligente, súper capaz, estudió astronomía, después geofísica, hizo el doctorado en glaciología. Es simpático, humilde, elocuente cuando habla… Yo también trabajé un rato para Patagonia Uncharted que es su proyecto con Natalia Martínez  -que es su pareja y es una súper montañista, que es también una referente para mí.

También Pablo Besser, que lo encuentro un maestro. Se manda una expedición al año desde que tiene 25 años, se han mandado 30 expediciones, y sigue haciéndolo.

Otro referente más es Cristian Donoso. Es un gallo como genio loco, de estos que tiene una capacidad física y mental también superior a la media. Es un gallo que muchas veces se ha ido a meter a la vida.  Para su primera expedición en kayak, nunca había remado uno. Se lo compró y se fue a remar los fiordos patagónicos solo. Es como otro otro perfil, es un gallo más lanzado. En realidad lo era, porque ahora ya tiene el bagaje. Pero en su momento se lanzó nomás, y ha hecho cosas increíbles; tiene una cantidad de expediciones que nunca ha publicado, de las que no le ha dicho nada a nadie, es de los exploradores más prolíficos… Con Cristian Donoso hicimos una expedición el año pasado y estamos planificando otra para el 2025.

Emil, ¿qué es para tí el andinismo?

Tengo un alcance de palabra con andinismo. Para mí, el andinismo es hacer montaña en los Andes. Yo hablaría más bien de qué es lo que es el alpinismo; no reducirlo a una localidad geográfica, sino que la disciplina(…)creo que más valioso que hablar del andinismo, es hablar del alpinismo como de la disciplina en general. Y para mí el alpinismo es cada vez más como una filosofía de vida o incluso un arte, donde en el fondo lo que buscamos es expresarnos en las montañas. Lo dijo Camilo Rada una vez, que las montañas son como un canvas, un canvas en blanco al que uno va a dibujar algo.

También es una forma de expresarse a través de lo físico, pero para mí un elemento clave del alpinismo es que es una disciplina que es súper poética. Tiene toda esta parte que busca un poco el purismo, de ir liviano, de ir con lo mínimo. Enfrentarte a un problema, resolverlo y resolverlo con tus propios medios -donde la contienda sea lo más justa posible- porque si no, que el helicóptero nos deje en la cumbre. No hay ningún motivo práctico para subir montañas. Al final esto es un juego, entonces, el estilo sí importa.

Ahí es donde entra una cantidad enorme de filosofía detrás del montañismo/alpinismo; me parece que hay que hacerse esa pregunta, ¿por qué tú te estás exponiendo a esto? ¿Qué es lo que estás buscando allá? ¿Cuál es tu motor? Quizás es que te desconectas cuando vas a la montaña, quizás es que te sientes feliz. Quizás es que te gusta sentir que te estás poniendo a prueba, o en el límite. Pero independiente de cuál sea el motivo, creo que es importante hacerse la pregunta.

La respuesta tiene varias aristas, y creo que va cambiando con la edad y con la experiencia. Cuando uno es más chico, yo creo que pesa más el ego o las ganas de validarte. Después ya empiezas a crecer, probablemente empieza a bajar la testosterona -también quizás ya hiciste cosas que te validan- entonces empieza a ceder un poco toda esa energía más juvenil y empiezan a aflorar otros motivos por los cuales seguir yendo a exponerse.

Antes lo daba por sentado, no le tomaba el peso al privilegio que significa poder practicar lo que practicamos. Porque son muchas las cosas que necesitas para estar donde estamos: constancia, un cierto grado de salud, equipo, cursos, un círculo de amigos que te acompañe… son cosas que de repente las damos por sentadas pero que no son gratis.

Escalando en el Glaciar Gualas mientras Victor Zavala asegura. Foto: David Cossio S.

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