Equipo editorial Piolet Andino | 30 ABRIL 2023
“Cuando recapacito sobre mis primeras expediciones y sobre todo lo que hice en ellas, a veces me dan escalofríos. Me consideraba entonces como alguien increíblemente fuerte. Y si para que uno encuentre sus límites la despreocupación de la juventud supone una ventaja, también es importante superar esa época, de lo contrario uno no durará mucho”. Steck en su libro 8000+ (2017)

El 30 de abril de 2017, falleció Ueli Steck mientras aclimataba en solitario en el Nupse, como preparación de la primera travesía Everest-Lhotse sin oxígeno, elevando su apuesta en el ochomilismo.
Al revisar el legado de Ueli, más allá de sus récords, creemos que uno de los elementos centrales de su herencia es el alpinismo de velocidad, ya que se convirtió en un estilo centrado en la técnica y en la capacidad de moverse de forma rápida y fluida en terrenos altamente complejos o difíciles.
Cuando le preguntaban por esta nueva modalidad llamada “Speed Climbing”, él respondía: “Se está rompiendo el tradicionalismo de ir despacio en la montaña, de la aclimatación, por eso doy la razón a quienes ven lo que hago como un nuevo deporte».

Logro a logro, fue posicionando la velocidad. En 2013, ascendió en solitario por la cara sur del Annapurna (8.091 m) y regresó al campo base en 28 horas, actividad que le valió el galardón del Piolet d’Or en 2014, pero que no dejó de estar envuelta en una de sus mayores controversias al no existir pruebas concretas de su cumbre. Cabe recalcar que hubo intentos anteriores, en 2007 salva la vida de milagro luego de ser golpeado por una roca en su casco, quedar inconsciente y deslizarse unos 70 metros por la ladera. En 2008 lo intenta nuevamente, pero se ve envuelto en el intento de rescate de Iñaki Ochoa del cual fue uno de los principales protagonistas.
La habilidad de Steck para escalar rápidamente le permitió lograr muchos hitos impresionantes en su carrera como alpinista, pero el ascenso por la cara norte de la triada Eiger (2 horas y 22 minutos, 2016), Matterhorn (1 hora y 56 minutos) y Grandes Jorasses (2 horas y 21 minutos), lo ponen en la palestra y disparan su carrera.

Su enfoque innovador y su espíritu aventurero lo llevaron a probar nuevos estilos y abrir rutas en montaña, lo que lo convirtió en uno de los alpinistas más respetados y admirados de nuestra generación.
Su iniciativa respaldó el camino que muchos iniciaban en la década del 2000, aplicando un estilo más minimalista, autosuficiente e integral, comprendiendo que el rendimiento y la fisiología debían estar en la fórmula para el éxito y las nuevas formas de moverse en montaña, incluso si era por sobre los 8000 mil metros de altura.
Si bien Ueli convivía con la controversia y la presión mediática, queremos destacar lo innovador de su propuesta, que junto a otros referentes como el mismo Dani Arnold, David Göttler, Kilian Jornet, Hervé Barmasse, avanzan en fortalecer las bases del alpinismo moderno, más allá de lo impresionante de sus hitos, sino de una performance que nace de la premisa: rápido y ligero.

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