“¡Bien Rodrigo!, ¡te felicito! Un triunfo total, absoluto y categórico pa’ Chile huevón. Nunca más hueás a medias. ¡Chile en la cumbre del Everest! Y ustedes lo lograron, te felicito huevón.” Claudio Lucero en comunicación radial desde el C2.

Treinta años se cumplen desde aquel 15 de mayo de 1992, cuando por primera vez una cordada chilena alcanzó la cumbre del Everest. Fue Cristián García-Huidobro, de 31 años en aquel entonces, el primero en alcanzar la cumbre, seguido de Rodrigo Jordán (32), quien fue el segundo nacional y el Jefe de Cordada. Mauricio Purto (31) se convierte en el tercer chileno en pisar la cumbre del Everest pero pertenecía a otra expedición que subió por la cara Sur. Un par de horas más tarde llega, Juan Montes de 24 años, también del equipo de Jordán.
Los otros integrantes de la expedición se quedaron en el campamento base y C2: Claudio Lucero (58), el médico Alfonso Díaz (35), Dagoberto Delgado (35, fallecido en 1997 en los Alpes) y Christian Buracchio (27 y fallecido en un accidente aéreo en 2002).
Fiel al estilo alpino, la expedición del 92 decidió hacer la apuesta más interesante atacando por la Cara Kangshung, equipando la ruta sin ayuda de sherpas. Se establecen tres campamentos a lo largo de la ruta; el C1 a 6400m, el C2 a 7400m y el C3 a 8000 en el collado sur. Al ir equipando la ruta, tenían 3 o 4 avalanchas en el día. Al terminar esta tarea el equipo chileno hizo un tremendo trabajo de postas, mientras 2 equipaban, otros 2 porteaban material y otros 2 descansan en el campamento base para el día siguiente hacer rotación de las tareas. Esto refuerza la alternancia de roles en el equipo, pero además permite una aclimatación controlada de toda la unidad.

Al encontrarse en una zona remota y ante la dificultad de ejecutar un rescate, los montañistas chilenos debían ser lo más autosuficientes posible. Un elemento a destacar es la cámara hiperbárica portátil que el médico de la expedición, Alfonso Díaz, había diseñado en caso de edema cerebral o pulmonar de algún escalador. Esta cámara era inflable y podía ser transportada sin problemas por los porteadores hasta el Campamento Base.
Habían pasado 2 semanas desde la llegada al CB. Hubo cambios el plan original ya que las condiciones del tiempo se habían comportado muy favorables, por lo que se decidió que en el proceso de montar el C2 (7400m) y el C3 (8000m), se aprovecharía el impulso para hacer un ataque a cumbre.
Una de las situaciones más ingratas y difíciles de Jordán como líder del equipo consistió en comunicarle a Lucero, su mentor, su decisión de excluirlo de la cordada de ataque. Claudio, quién tenía 58 años y era el veterano del grupo, acató sin problemas la orden, pero a cambio solicitó que se le dejara participar como apoyo en el campamento 2 o 3.
En este intento, Dagoberto delgado se quiebra dos costillas al intentar superar una pared de hielo de 6 metros previo al C1 (6400m). A pesar de que el tiempo empeoró logran montar el C2 (7400m). El cansancio en el equipo, el mal tiempo y la lesión de Dagoberto los obligan a bajar al CB con un sentimiento de fracaso.
Se le acaba el tiempo a la expedición chilena y mientras están unos días en el campamento base esperando una ventana de buen tiempo reestablecen la formación. García-Huidobro, Montes y Jordán serían la cordada de cumbre, mientras Claudio Lucero, Dagoberto Delgado y Buracchio los acompañarían hasta el C3 a 8000 metros. Progresan durante 8 horas para llegar al C1, pero a Dagoberto Delgado se le había hecho insoportable el dolor en las costillas. Se convierte en la primera baja de este intento.
Esto cambia nuevamente la composición del equipo decidiendo que dos atacarían la cumbre y tres apoyarían. Al llegar al C2 deben desenterrar sus carpas y habilitar el lugar, pero no hay pérdidas en el equipamiento. El grupo comienza el uso del Oxígeno complementario a los 7.400 m.
Al día siguiente el objetivo es llegar al collado Sur y montar el C3. Lucero decide retornar al C2 argumentando que su ritmo estaba retrasando el avance del grupo. Vuelve, pero queda como canal de comunicación y soporte ante cualquier situación o rescate.
Se replantea la táctica, Buracchio y Montes montarían el C3 en el collado sur a 8mil metros. Cristián García-Huidobro y Rodrigo Jordán serían la cordada de cumbre. La marcha se prolonga por 12 horas y llegan de noche a montar el C3 y hacer las terrazas en hielo para montar la carpa lo cual significó un alto esfuerzo colectivo. A esa altura Buracchio y Montes ya no podían descender al C2 por lo que deciden dormir los 4 en una carpa para 2 personas y racionar combustible y comida para los 4.
Christian Buracchio, quien tenía la tarea de portear la carga, regresa al C2 con Claudio Lucero y deciden sumar a Juan Montes para el ataque a la cumbre. García-Huidobro explica que a su parecer el día 14 de mayo se hizo un trabajo realmente profesional en el C3, hidratándose y racionando los recursos disponibles para 3 e incluso turnándose para compartir una botella de oxígeno y dormir alternadamente.
Tácticamente una cordada de tres, reforzaba la posibilidad de lograr la cumbre, ya que ante cualquier eventualidad 2 personas podían descender y el otro podía atacar en solitario.
Salen de madrugada totalmente a oscuras, pero superan los primeros 400 metros de desnivel positivo sin problemas, están en comunicación con el C2 y el doctor de la expedición y se les escucha de buen ánimo y en buen estado.
Esa mañana, Cristián García-Huidobro lidera el equipo a paso firme con un tremendo ritmo de ascenso. Es el primer chileno en la cumbre del Everest, seguido de Jordán que llega con al menos 1 hora de diferencia, luego Mauricio Purto de la otra expedición y finalmente Juan montes. Al encontrarse los tres, se abrazan y sacan fotografías como testimonio de la hazaña.
Se comunican radialmente con el resto de la expedición: “Nos abrazamos en la cumbre del Everest, hace 10 minutos, cambio”. Claudio Lucero Responde emocionado con una histórica arenga:
“¡Bien Rodrigo!, ¡te felicito! Un triunfo total, absoluto y categórico pa’ Chile huevón. Nunca más hueás a medias. ¡Chile en la cumbre del Everest! Y ustedes lo lograron, te felicito huevón.”

En Memoria de los montañistas Chilenos que participaron en este hito de nuestra disciplina y sembraron el precedente para las futuras generaciones del ochomilismo nacional. Victor Hugo Trujillo, Dagoberto Delgado y Christian Buracchio.
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