Equipo editorial Piolet Andino | SEPTIEMBRE 2021

El 4 de septiembre de este año la Escuela Nacional de Montaña (ENAM) celebraba 50 años de su fundación (1971-2021) la que, junto a Federación de Andinismo de Chile (Feach), debieran ser de las instituciones más significativas y representativas del montañismo nacional. Hoy en día la documentación disponible en la red sigue siendo escasa y no disponerlo de sus propios protagonistas (feach.cl – Enam.cl) no ayuda en la “oficialidad” de la reconstrucción de la historia.
Por tanto, en base a lo recolectado, sistematizamos que la EMAN fue fundada durante el gobierno de la Unidad Popular (1970-1973). Bajo el programada de Allende, se crea una Comisión Nacional de Montaña, experiencia que le precede y que tiene como fin acercar a los jóvenes de los sectores populares de la sociedad a la cordillera de los Andes recalcando la premisa: “no podemos amar algo que no conocemos” así como también la intención de educar y formar técnicamente para evitar accidentes y fomentar la cultura de montaña.
Claudio Lucero (88), quien participó en la ejecución de ese programa, cuenta en entrevista a Mentiras verdades de La Red como fue la experiencia en un inicio, “hicimos un programa sacando niños de distintas comunas, llevábamos grupos de 50 niños, un bus los llevaba y traía a los que ya estaban arriba. Y así nos pasamos enero, febrero… sacamos muchos niños a la montaña”.
Terminado este programa formativo de gran masividad y apostando a que la cultura de montaña evite la accidentabilidad y bajo la experiencia de varios rescates en esa época que incluyeron personas muertas, heridas y extraviadas, Lucero junto a un grupo de amigos se cuestionan la necesidad de “enseñar de montaña” a nivel cultural y generacional, a través de una escuela nacional permanente, pero también por medio de la instrucción profesional certificada bajos los estándares de la Unión Internacional de Asociaciones de Alpinismo (UIAA).
Lucero relata, “En una de las reuniones de las UIAA, los países latinoamericanos pidieron a los países europeos, donde está desarrollado el montañismo, becas para capacitar técnicos y desarrollar el montañismo en Chile, y la URSS, dió becas, 2 para Perú, 2 para Argentina, 2 para Bolivia y dos para Chile… 2 para Chile, becas para ser Instructor de Montaña… yo quería ir y fui po, obvio”.
Cuando regresó de esta experiencia de 6 meses en el Cáucaso, pasó por Francia y Alemania para observar las escuelas alpinas de montaña y levantar un modelo de excelencia en Chile, desde su visión afirma que “la única forma de evitar que los niños se accidenten, vayan felices y que vuelvan felices de la montaña, es enseñándoles… ese fue mi objetivo para crear una escuela para enseñarle a los niños”.
En cuanto a la proyección programática hay un quiebre histórico innegable entre la UP y la dictadura militar a partir de 1973. En el libro ‘Chile Andinista: Su historia’ hay un escueto apartado sobre institucionalidad que menciona “el Andinismo sufrió altas y bajas, para retomar su camino ascendente en 1971 en que se realizó un reordenamiento administrativo de la Federación que se había relajado, lo que repercutió favorablemente en las diversas regiones, donde empezaron a formarse nuevos clubes y asociaciones.” (Echeverría, 1994)
Luego de la convulsión política/social que vivía el país y siguiendo la línea del origen de la ENAM llegamos a un periodo en donde no tenemos certeza de los objetivos internos y proyecciones de la Escuela, pero sí de la herencia objetiva y subjetiva de los hombres que participaron en sus inicios ya que a partir de 1976 se observan empresas deportivas de nivel internacional como el ascenso de la pared sur del Aconcagua (1977) y la conquista del primer “8.000”, el Gasherbrum II (1979), en la cordillera Karakórum que paradójicamente tenía a lucero como uno de los protagonistas.
Hoy en día, la ENAM sigue formando técnicamente a generaciones de nuevos montañistas y su espíritu es tremendamente necesario, tanto para crear cultura de montaña como para acercar a los jóvenes y toda la familia chilena al andinismo nacional, “no podemos amar algo que no conocemos”.
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